sábado, 6 de junio de 2009

LA TORMENTA

Aquí sentada, con el aire rozando mi cara.
Mirando al cielo con las suaves nubes
mecidas por el viento,
y los pájaros haciendo cruces.
Qué libertad deslizarse con la brisa a la par.
Las nubes se amontonan se preparan para la acción.

Oye como truenan, como una gran colisión.

Y los rayos destellando, la electricidad va arrancando.

Se concentran poco a poco, acurrucándose en un sólo foco.

Ni un poco de cielo se ve, todo encapotado está,

por zona donde éste, la tormenta va a arrancar.

Curioso es que por los lados, todo está despejado.

Sólo grandes nubes blancas, que a la tormenta espantan.

Las golondrinas cada vez más se alteran, anuncian lo que todos esperan.

Los truenos siguen sonando, enfadados por estar tardando.

Los rayos les acompañan, impacientes por comenzar la caña.

Y el viento hojas arrastra, arrancadas de los árboles con gracia.

Las aves danzan por la tormenta,

deslizándose entre los rayos con los truenos como melodía.

Y por fin la frustración del cielo se desata,

explota en medio de la aparente calma.

La lluvia brota con gran fuerza, golpetea contra todo con firmeza.

Aparece como un manto, que arropa la calle con encanto.

El cielo se desata como tanto deseaba.

La tormenta ruge de furia, entre rayos, viento y lluvia.

Y mientras, ha oscurecido, algo casi imperceptible por lo sombrío.

La noche hace todo más mágico, y tranquilo.

Mientras la cortina de agua baña la calle,

convirtiendo la carretera en espejo,

mostrando a la tormenta su reflejo.

Y pasados tan sólo unos instantes, todo para, todo cesa, todo en calma.

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