viernes, 4 de diciembre de 2009

EL DESPRECIO DE LA VIDA

Aulla lejos, aulla fuerte, aulla sin miedo.
Nadie te oirá.
Pide ayuda, pide auxilio, socorro, grita.
Qué más da.
Nadie te salvará.
Eres lo quieres.
Eres como debes.
Tú a lo tuyo, así, todos felices.
No te molestes, no corras, no hay escapatoria.
Desgárrate hasta no poder más, grita, quédate sin vida.
No importa, nadie lo notará.
Una buena cara lo arregla todo.
Un par de sonrisas, tapan los destrozos.
No tiene sentido que te esfuerces en demostrar nada,
a nadie le interesa lo que tengas que decir.
Tu destino ya está escrito, por más que luches hasta morir.
Húndete.
Qué importa ya.
No vale la pena, no vales la pena.
Sufre, sí, sufre, cada día, un poco más.
Todos felices, y ya está.
Porque nadie se va parar a darte la mano para que te pongas en pie.
Porque nadie va a tener reparos en que vayas o no a poder.
Siempre fuerte, o te ahogas.
Así es todo, o hundes, o te hunden.
No tengas esperanzas, nadie te las va a secundar.
Ya no importa nada, algún día, morirás.

4 comentarios:

  1. Hola Rebeca, yo también escribo (aunque no poesia) y me ha gustado mucho tu entrada. No dejes nunca de escribir ;)
    Te agrego a los enlaces de mi blog.

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  2. Gracias Al, me alegro de que te guste, nos blogueamos!

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