Queridos Reyes Magos:
Este año no os voy a pedir ningún regalo,
este año no pediré ni lo necesario,
este año no rogaré ningún milagro.
Pues lo que más ansío en este mundo jamás lo tendré.
Pues mis palabras y llantos no obtendrán consuelo.
Ya no creo en la magia ni los cuentos de hadas.
Se me agotan las esperanzas, ya no vivo por el mañana.
Este año, solo os pediré una respuesta.
Solo quiero una respuesta a mi pregunta: ¿por qué?
¿Por qué el mundo es tan cruel?
¿Por qué la vida es tan difícil?
¿Por qué las personas nos dañamos unas a otras?
¿Por qué el sufrimiento y el dolor intenso es el pan de cada día para la mayoría?
¿Por qué debemos tener fe?
¿Por qué desvivirse, llorar lágrimas de sangre, para qué?
¿Por qué, al final, todos somos prescindibles?
¿Por qué ganan los viles?
¿Por qué todos miran hacia otro lado?
¿Por qué no se enfrentan a lo que no es de su agrado?
¿Por qué nadie piensa como yo?
¿Por qué, como estas dudas, tengo un millón?
¿Por qué somos tan cobardes?
¿Por qué el miedo nos invade?
¿Por qué estas palabras no sirven para nada?
¿Por qué, como siempre, solo le importarán a mi almohada?
¿Por qué?
No quiero lazos, no quiero adornos, solo necesito una respuesta.
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martes, 5 de enero de 2010
martes, 29 de diciembre de 2009
¡FELIZ AÑO!

HAY MOMENTOS EN LOS QUE LAS PALABRAS SOBRAN.
Gracias por acompañarme este tiempo, a tod@s espero que el próximo año, sea el mejor, y que pueda seguir contando con vosotros en este pequeño viaje que no sé ni cómo definir. Este es el primer escrito que hago en este blog dirigiéndome directamente a vosotros, y espero que no sea el último. Así despido este 2009.
Feliz año blogue@s.
martes, 22 de diciembre de 2009
DÍA DE NIEVE
Un copo. Dos.
Muchos copos. Y más.
Más.
Silencio. Nieve.
Pequeños cristalitos que cuajan, se amontonan, en las calles, como un manto, para los coches, con espanto.
¡Qué lindo! Para algunos.
¡Qué fastidio! Para otros.
Una estampa, una postal.
Niños saltan, gritan, ríen; felices.
Personas, caminan, lenta o rápidamente; con dificultad, pisan aceras, los autos ruedan; resbalones, caídas, lluvia.
El algodón de hielo se derrite, en las carreteras se mezcla, se hace barro, y resbala, y se marcha, cambia.
El tiempo transcurre normalmente, todo sigue, no se detiene.
Y así, la nieve, nace y muere rápidamente, dejando paso a un nuevo día. Despidiendo ese momento en el que, parecía, todo había quedado inmóvil, se había parado, simplemente para dejar al mundo contemplar, añorar, recordar o, tal vez, reinventar.
Un breve instante que termina, que se marcha, y se olvida.
Muchos copos. Y más.
Más.
Silencio. Nieve.
Pequeños cristalitos que cuajan, se amontonan, en las calles, como un manto, para los coches, con espanto.
¡Qué lindo! Para algunos.
¡Qué fastidio! Para otros.
Una estampa, una postal.
Niños saltan, gritan, ríen; felices.
Personas, caminan, lenta o rápidamente; con dificultad, pisan aceras, los autos ruedan; resbalones, caídas, lluvia.
El algodón de hielo se derrite, en las carreteras se mezcla, se hace barro, y resbala, y se marcha, cambia.
El tiempo transcurre normalmente, todo sigue, no se detiene.
Y así, la nieve, nace y muere rápidamente, dejando paso a un nuevo día. Despidiendo ese momento en el que, parecía, todo había quedado inmóvil, se había parado, simplemente para dejar al mundo contemplar, añorar, recordar o, tal vez, reinventar.
Un breve instante que termina, que se marcha, y se olvida.
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