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martes, 26 de enero de 2010

SE MURIÓ EL MUNDO, Y NADIE SE DIÓ CUENTA

Los silencios de la cueva
en que habitaba con los duelos,
suspirando entre palabras
que acarician simples versos.

Hoy lo vivo,
hoy lo muero,
hoy me río,
sueño y veo.

Porque los miedos que aquí habitan
que revuelven mis entrañas,
no convencen ni palpitan
allá donde lo encontraran.

¿Hay respuesta a mis llamadas?
¿Hay consuelo ante el espanto?
Vinieron fuerte, con encanto,
cayeron cerca de alambradas.

Las espinas ya rasgaron,
dañando acero ya sangrando.

No rellenaron los huecos de sombra,
se acabaron los tiempos de roca,
se olvidó la verdad justiciera,
ya no queda lo bueno en la Tierra.

martes, 12 de enero de 2010

INDIFERENCIA

Indiferencia, ante la verdad.
Indiferencia, por no querer mirar.
Indiferencia, por dejar escapar lo obvio.
Indiferencia, por no respetar a unos y otros.
Eso es lo que hay, eso es lo que ofrecen,
esa es su mejor baza, es la ley de los más fuertes.
Ignorar, no liar.
Respetar, en mi opinión, más primordial.
Mis venas se secan a través de mis ojos,
que gastan lo que frunce mis entrañas.
Un lamento, un grito,
un error, infinito.
Ciegos a propósito,
sordos y con odio.
¿No véis?
¿No queréis?
¿Qué os pasa?
¿Ya solo os importa vuestra gracia?
Decepción es decir poco,
pues no entiendo qué tripa se os ha roto.
Pero tranquilos, el arrepentimiento llegará,
lo peor de todo es que será al final.

martes, 5 de enero de 2010

LA CARTA

Queridos Reyes Magos:

Este año no os voy a pedir ningún regalo,
este año no pediré ni lo necesario,
este año no rogaré ningún milagro.

Pues lo que más ansío en este mundo jamás lo tendré.
Pues mis palabras y llantos no obtendrán consuelo.

Ya no creo en la magia ni los cuentos de hadas.
Se me agotan las esperanzas, ya no vivo por el mañana.

Este año, solo os pediré una respuesta.

Solo quiero una respuesta a mi pregunta: ¿por qué?

¿Por qué el mundo es tan cruel?

¿Por qué la vida es tan difícil?

¿Por qué las personas nos dañamos unas a otras?

¿Por qué el sufrimiento y el dolor intenso es el pan de cada día para la mayoría?

¿Por qué debemos tener fe?

¿Por qué desvivirse, llorar lágrimas de sangre, para qué?

¿Por qué, al final, todos somos prescindibles?

¿Por qué ganan los viles?

¿Por qué todos miran hacia otro lado?
¿Por qué no se enfrentan a lo que no es de su agrado?


¿Por qué nadie piensa como yo?

¿Por qué, como estas dudas, tengo un millón?

¿Por qué somos tan cobardes?
¿Por qué el miedo nos invade?

¿Por qué estas palabras no sirven para nada?
¿Por qué, como siempre, solo le importarán a mi almohada?

¿Por qué?


No quiero lazos, no quiero adornos, solo necesito una respuesta.

viernes, 18 de diciembre de 2009

GENTE

Que te miran con mala cara, con prejuicios, que se espantan.
Que se apartan a empujones, que se alejan como ratas.
Que muestran algo parecido a la lástima, pero más cruel,
que forman parte de una masa, que así, se sienten bien.
Que se creen buenas personas, superiores tal vez.
Y no podrían estar más lejos, no saben lo que es el bien.
Pues la marca no es nada, pues la ropa no agrada.
No importan los peinados, o el tipo de calzado.
Qué más da la joyería, o las “modas” que han pasado.
No me importa su perfume, no me interesa lo que fumen.
Nadie es más, ni nadie es menos, nadie es feo o muy bello.
Las personas son lo que cuentan, el interior, no lo que aparentas.
Si vas lento, si vas mal, enfermo, sin más.
No eres malo, no eres santo, pero por encima del hombro, no mereces que te miren.
El asco para ellos, los que miran con desprecio.
No querer el mal a nadie, por supuesto.
Pero duele desear que llegaran a saber,
lo que se siente cuando hacen eso,
lo que se siente en tu pellejo.
Es muy triste que la gente, se de cuenta tan solo de lo que quiere.
Es muy duro estar sufriendo, y que vengan otros, tomando a risa tus duelos.
Que se tomen libertades, de pensar lo que no imaginarían jamás.
Y aquí llega la rabia, cuando o contestas, o lo tragas.
Y aquí llega el momento en que nadie sabe lo que ocurre, si no lo está viviendo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

EL DESPRECIO DE LA VIDA

Aulla lejos, aulla fuerte, aulla sin miedo.
Nadie te oirá.
Pide ayuda, pide auxilio, socorro, grita.
Qué más da.
Nadie te salvará.
Eres lo quieres.
Eres como debes.
Tú a lo tuyo, así, todos felices.
No te molestes, no corras, no hay escapatoria.
Desgárrate hasta no poder más, grita, quédate sin vida.
No importa, nadie lo notará.
Una buena cara lo arregla todo.
Un par de sonrisas, tapan los destrozos.
No tiene sentido que te esfuerces en demostrar nada,
a nadie le interesa lo que tengas que decir.
Tu destino ya está escrito, por más que luches hasta morir.
Húndete.
Qué importa ya.
No vale la pena, no vales la pena.
Sufre, sí, sufre, cada día, un poco más.
Todos felices, y ya está.
Porque nadie se va parar a darte la mano para que te pongas en pie.
Porque nadie va a tener reparos en que vayas o no a poder.
Siempre fuerte, o te ahogas.
Así es todo, o hundes, o te hunden.
No tengas esperanzas, nadie te las va a secundar.
Ya no importa nada, algún día, morirás.