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viernes, 5 de marzo de 2010

EN LA ISLA ABANDONADA

Postrada en la cama estaba la muchacha,
que nunca pensó en acabar así.
Luchaba y luchaba,
pero nunca llegó el final feliz.

Los cuentos de los que tanto hablaban,
de carne y hueso no los llegó a descubrir.
Muerta en vida jugaba a solas a querer vivir.

Pero sola siempre estaba,
en la isla abandonada,
de su dolor la compañía no faltaba,
solo tristes palabras de querer ella esperaba.

Llorar no es malo,
sobretodo si no tienes con quién ahogarlo.

Olvidarse sí es diablo,
dejar atrás cuanto lastre,
por no mirar de lo que hablo,
y a escuchar y respetar, sentarse.

No era vieja,
era flor de primavera,
mal regada entre las rejas,
descuidada y sin pensar en ella.

No se quejaba de abandono,
no pedía más,
solo vivía entre el dolor, no poco,
solo se quería salvar.

Era cosa del resto,
poder pensar sobre esto.

Era cosa de otro mundo,
no olvidarse de lo que trataron como un bulto.

martes, 12 de enero de 2010

INDIFERENCIA

Indiferencia, ante la verdad.
Indiferencia, por no querer mirar.
Indiferencia, por dejar escapar lo obvio.
Indiferencia, por no respetar a unos y otros.
Eso es lo que hay, eso es lo que ofrecen,
esa es su mejor baza, es la ley de los más fuertes.
Ignorar, no liar.
Respetar, en mi opinión, más primordial.
Mis venas se secan a través de mis ojos,
que gastan lo que frunce mis entrañas.
Un lamento, un grito,
un error, infinito.
Ciegos a propósito,
sordos y con odio.
¿No véis?
¿No queréis?
¿Qué os pasa?
¿Ya solo os importa vuestra gracia?
Decepción es decir poco,
pues no entiendo qué tripa se os ha roto.
Pero tranquilos, el arrepentimiento llegará,
lo peor de todo es que será al final.

viernes, 18 de diciembre de 2009

GENTE

Que te miran con mala cara, con prejuicios, que se espantan.
Que se apartan a empujones, que se alejan como ratas.
Que muestran algo parecido a la lástima, pero más cruel,
que forman parte de una masa, que así, se sienten bien.
Que se creen buenas personas, superiores tal vez.
Y no podrían estar más lejos, no saben lo que es el bien.
Pues la marca no es nada, pues la ropa no agrada.
No importan los peinados, o el tipo de calzado.
Qué más da la joyería, o las “modas” que han pasado.
No me importa su perfume, no me interesa lo que fumen.
Nadie es más, ni nadie es menos, nadie es feo o muy bello.
Las personas son lo que cuentan, el interior, no lo que aparentas.
Si vas lento, si vas mal, enfermo, sin más.
No eres malo, no eres santo, pero por encima del hombro, no mereces que te miren.
El asco para ellos, los que miran con desprecio.
No querer el mal a nadie, por supuesto.
Pero duele desear que llegaran a saber,
lo que se siente cuando hacen eso,
lo que se siente en tu pellejo.
Es muy triste que la gente, se de cuenta tan solo de lo que quiere.
Es muy duro estar sufriendo, y que vengan otros, tomando a risa tus duelos.
Que se tomen libertades, de pensar lo que no imaginarían jamás.
Y aquí llega la rabia, cuando o contestas, o lo tragas.
Y aquí llega el momento en que nadie sabe lo que ocurre, si no lo está viviendo.

lunes, 7 de diciembre de 2009

LA ESTRELLA

Que se sumergió entre un millón, para ser quien fuera.
Que entre el dolor, olvidó la razón, y también quién era.
Por burlas de todos no aguantó ya más, y le dio igual su voz.
Porque la esperanza ya no fue más, que una piel amarga, que tuvo que tirar.
Y el color fue un rayo, de felicidad, que pasó volando, para no volver más.
¿Quién era?
La estrella.
Que ayer se apagó por querer todo.
Que el golpe que dio no fue el mejor.
Y así se acabó su tenue resplandor.

viernes, 4 de diciembre de 2009

EL DESPRECIO DE LA VIDA

Aulla lejos, aulla fuerte, aulla sin miedo.
Nadie te oirá.
Pide ayuda, pide auxilio, socorro, grita.
Qué más da.
Nadie te salvará.
Eres lo quieres.
Eres como debes.
Tú a lo tuyo, así, todos felices.
No te molestes, no corras, no hay escapatoria.
Desgárrate hasta no poder más, grita, quédate sin vida.
No importa, nadie lo notará.
Una buena cara lo arregla todo.
Un par de sonrisas, tapan los destrozos.
No tiene sentido que te esfuerces en demostrar nada,
a nadie le interesa lo que tengas que decir.
Tu destino ya está escrito, por más que luches hasta morir.
Húndete.
Qué importa ya.
No vale la pena, no vales la pena.
Sufre, sí, sufre, cada día, un poco más.
Todos felices, y ya está.
Porque nadie se va parar a darte la mano para que te pongas en pie.
Porque nadie va a tener reparos en que vayas o no a poder.
Siempre fuerte, o te ahogas.
Así es todo, o hundes, o te hunden.
No tengas esperanzas, nadie te las va a secundar.
Ya no importa nada, algún día, morirás.

lunes, 30 de noviembre de 2009

ÉL, TAL VEZ

Él es el firmamento, él es el mensajero, él baja hasta el infierno, él es el puro y bello.
Él es la viva imagen, él es el puro autor, él es primer intento, como el último amor.
Él vuela por nosotros, él surca el ancho mar, él sufre, y él llora, él sabe lo que es odiar.
Él no es nadie en concreto, él no es ángel, no es Dios, él es todos y nadie, es sin nombre, es color.
Porque vive, porque muere, porque sufre, o es inerte. Porque jura, y maldice, porque mata, juzga y ríe.
Él es hombre, y es mujer, él es niño, él es voz.
Él sueña, él piensa, se ilusiona, y se cabrea.
Es dulce, es agrio, es tibio, y helado.
Es rosa, es azul, es mariposa, eres tú.
Soy yo, soy él.
Soy amor, soy cruel.
Él es todo, y es la nada,
es libertad, son tus alas.

martes, 24 de noviembre de 2009

LATIDOS

Era el viento quien lo llamaba, era la sombra que a su lado aullaba.
Era la luz del verano en que despertó, era la música que un día alguien mencionó.
Su alma era libre, su vida, brevemente, indestructible.
Su risa, la mejor cura, sin prisas, hasta ser dura.
Las miradas, no eran espejos, la cara no mostraba nada, en su interior había un millón de pensamientos, por fuera tan solo una monada.
Caía bien, sentaba mal, era fiel, hablaba de verdad.
Pasaban cada día por su lado, sin mirar, sin recordar sus rasgos.
No reconocerían sus palabras ni en miles de años, nunca se habían molestado, en siquiera escucharlos.
Caminaba de frente, caminaba erguida, pisaba fuerte, andando por la vida.
Su momento terminaría, su lugar se ocuparía, su voz se pagaría, la nada llegaría.
Y, aunque todo quedaría atrás, desde el sufrimiento hasta lo que amaba demás, no sentía lástima por el fin, su dolencia se quedaba aquí, pues no lamentaba haber fracasado, tan solo, no haber empezado.